Un viaje a Cuenca siempre es una buena idea. Ya sea tu primera visita o un reencuentro con esta joya andina, la ciudad y sus alrededores ofrecen una mezcla inigualable de historia, paisajes, cultura y sabores que te invitan a vivirla a tu ritmo. Aquí te contamos cómo fue nuestra experiencia de cinco días en esta encantadora región del sur de Ecuador.

Día 1: Primeros pasos junto al río Tomebamba
Tras llegar en el primer vuelo de la mañana, nos dirigimos a nuestro alojamiento en un Airbnb cercano al centro histórico. Ese mismo día decidimos aprovechar la tarde para recorrer las orillas del río Tomebamba, una de las postales más emblemáticas de Cuenca.
Las casas coloniales colgantes, los antiguos puentes de piedra y rincones como el Puente Roto —que quedó como símbolo histórico tras una crecida del río— nos regalaron momentos perfectos para caminar, fotografiar y admirar la arquitectura cuencana. Terminamos la tarde explorando una feria artesanal con productos locales y, para cerrar el día, disfrutamos de una deliciosa cena en el restaurante Mammina, ideal para quienes buscan una experiencia gastronómica reconfortante en un ambiente acogedor.

Día 2: Ruta de artesanías – Gualaceo y Chordeleg
Temprano en la mañana tomamos un bus desde la terminal de Cuenca hacia Gualaceo (el trayecto dura aproximadamente 45 minutos). Nuestro primer destino fue la imponente Iglesia Matriz de Santiago de Gualaceo, ubicada en el corazón del cantón.
En una feria local cercana, fuimos testigos del fascinante proceso de elaboración de macanas —tejidos tradicionales elaborados con la técnica del ikat—. Las calles que rodean la plaza central conservan portones y pasillos exteriores que revelan el estilo colonial del lugar.

Desde allí continuamos a Chordeleg, a pocos minutos en bus. Este encantador pueblo es famoso por su joyería, especialmente las piezas de filigrana, trabajadas a mano con una delicadeza impresionante. Caminamos entre murales coloridos y vitrinas relucientes antes de regresar a Cuenca.

Por la tarde visitamos la Catedral de la Inmaculada Concepción, subiendo hasta sus cúpulas azules para una vista inigualable de la ciudad. Cerramos el día con una cena inolvidable en El Confesionario, un restaurante con ambiente íntimo y gran propuesta culinaria. (puedes leer nuestra opinión en TripAdvisor)

Día 3: Aventura en Cojitambo y vistas nocturnas de Cuenca
El tercer día comenzó con un viaje en bus hacia Azogues, y desde allí nos dirigimos al Cerro de Cojitambo, un sitio arqueológico y natural que mezcla vestigios precolombinos con espectaculares vistas panorámicas. Una caminata corta pero intensa nos llevó hasta la cima, desde donde se aprecia la belleza de los Andes cañarenses.

De regreso a Cuenca, nos esperaba un almuerzo típico con las famosas cascaritas, un manjar crujiente y sabroso. Por la noche, subimos al Mirador de Turi, donde la ciudad iluminada nos regaló una de las postales más memorables del viaje. La velada terminó con una cena en Romero y Julieta, un restaurante que combina una carta variada con una vista privilegiada.
Día 4: Patrimonio y tradición en cada rincón
La mañana comenzó con una caminata por el centro histórico, destacando una parada en el Parque de las Flores, ideal para degustar la tradicional agua de pitimas, bebida elaborada con hierbas y flores.
Luego tomamos el Bus Tour oficial, que parte desde el Parque Calderón y recorre lugares como Calle Larga, las Ruinas de Pumapungo, la Av. 12 de Abril, el Puente Roto, la iglesia del Vergel, la Universidad de Cuenca, el Colegio Benigno Malo, los Tres Puentes y el Mirador de Turi, con una parada en el centro comercial Mall del Río.

Para el almuerzo, nada mejor que un recorrido por los sabores locales en el Mercado 10 de Agosto, donde se puede probar desde hornado hasta jugos frescos. En la tarde, el segundo recorrido del bus nos llevó por la Calle Bolívar, el Parque San Sebastián, la Plaza del Otorongo, el Museo del Sombrero de Paja Toquilla y finalmente la zona moderna de Cuenca. Un día completo y diverso que nos dejó con la sensación de haber recorrido varias ciudades en una.

Día 5: Cierre de lujo en Baños de Cuenca
Para el último día reservamos una experiencia de descanso absoluto en Baños de Cuenca, un pequeño paraíso de aguas termales. Visitamos un spa con termas, baños de barro y masajes relajantes, ideal para cerrar el viaje renovados y sin tensiones. (Puedes revisar nuestra reseña en TripAdvisor para más detalles del lugar)

Con el cuerpo relajado y el espíritu satisfecho, regresamos muy temprano al día siguiente a Quito, con recuerdos imborrables y muchas historias que contar.
Cada viaje deja huellas distintas, y Cuenca nos regaló días llenos de historia, sabores y momentos para reconectar con lo esencial. Si te gustó este recorrido, no te pierdas nuestro siguiente relato, donde continuamos explorando los encantos del Ecuador.
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